jueves, 23 de septiembre de 2010

¿Por qué nos gusta leer?

Hoy inició el taller de Literalia, me dio gusto ver rostros diferentes a aquellos que aparecen en las fotos como "Los Biblionautas". Y no es que desprecie a mis queridos compañeros, a quien tanto admiro, sino que me llena de alivio, de esperanza creo, ver a otros más interesados en la difusión de la lectura. Quiero decir, más allá de estudiantes de letras están estudiantes de filosofía, uno que otro perdido y una maestra interesada en implantar un proyecto en su biblioteca escolar. Es lindo conocer a otras personas y a su vez sus experiencias, sus gustos, sus colores y sus nombres poéticos.

A manera de reflexión, escribo esta entrada porque me quedé con muchos recuerdos en mi cabeza que trajo la plática sobre quién y cómo nos acercamos a la lectura. ¿Cómo se puede crear un click entre lector y libro?

Pienso: ¿Fue un accidente el acercarme a los cuentos de los hermanos Grimm? no sé si deba llamarlo accidente o casualidad o coincidencia. Quiero recordar exactamente el día que compré mi primer libro y lo primero que viene a la mente es la lista de útiles escolares que la primaria daba unos días antes de entrar a clase, en uno de sus puntos decía: "Libro de lectura". Dato curioso el que los demás niños asociaran "libro de lectura" con "Libro para colorear". Mi mamá, secretaría bilingüe, pero de esas secretaras de las de antes que tienen que llevar mucho libros de sintaxis para que ningún acento se les brinque, asumió que "Libro de Lectura" era: UN LIBRO DE LECTURA. Aquí hago una pausa, mi memoria no recuerda muy bien si fue ella la que eligió el libro o fui yo la que me quedé picada con la portada de Blancanieves, pero ojo, no era una Blancanieves cualquiera, era una Blancanieves pintada estilo impresionista (y cuando acercabas los ojos muy muy cerquita notabas que en realidad era una mancha blanca) tal vez de ahí mi gusto por Renoir. El punto es que no recuerdo si lo elegí yo o ella, pero sé que yo estaba contenta con mi libro. Esa sensación tan linda que tiene uno cuando compra útiles escolares nuevos. Mi libro de lectura era y fue un útil escolar.

Mi alegría con mi libro se vio mermada al notar que era la única niña que tenía un libro con infinidad de letras y muy pocos dibujos, aquellos sólo aparecían cada 20 o 30 páginas. Todos los niños tenían mucho que pintar y yo tenía mucho que leer (tal vez por eso no sirvo pintando). Al entrar a la primaria yo no sabía leer, así que exigí a mi padre que me leyera los cuentos pues mis compañeritos se burlaban de mí porque no sabía las historias, mi padre accedió.

Otro dato curioso es que mi padre canta y lo hace muy bien, se sabe las de Vicente Fernandez y José José casi casi igualitas. Además, asegura que él pudo haber sido locutor. Entonces imaginarán cómo me leía los cuentos. Hacia voces, sonidos chistosos, sonidos de miedo, risas, incluso hablaba inglés (mi padre no sabe inglés)

Y fue así que me aprendí mi libro, mis cuentos y llegaba a la escuela bien orgullosa y se los platicaba a mis amigos. Luego aprendí a leer y esos cuentos estuvieron en mi cabeza por más de seis años, junto a los de los otros libros de lectura que daba la Secretaría de Educación y las caricaturas que aparecían en el periódico los domingos, que mi papá también me leía (le dio voz a Garfield, Calvin y Hobbes y Marmaduke)

Así pues, creo, al igual que Dalina, que existe un vínculo emocional entre el libro y su "privilegiado" receptor (utilizando el adjetivo de Melina). Ese vínculo, más allá del deber leer, está íntimamente relacionado con sentimientos de todo tipo. Y, recordando comentarios hechos por Caracol y Andrea, creo que aunque nuestros padres nunca utilizaron las palabras "debes leer", fueron ellos quienes, de alguno u otro modo, nos brindaron la posibilidad de pertenecer al "privilegiado" mundo de la literatura. Como dice el chavo: sin querer queriendo.


Alejandra Arévalo

1 comentario:

Caracola Mágica dijo...

Qué emocionante entrada al mundo de la lectura.
En mi caso, creo que fueron las canciones de mi mamá y los cuentos de mi papá los que me trajeron aquí.
Quisiera poder hacer eso por alguien :D